«El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos.»Salmo 34, 19
Cuando más te duele, más cerca está Dios.
Si hoy estás triste, no estás solo. Estos versículos no quitan el dolor de golpe, pero recuerdan que Dios está cerca de los que lloran.
«El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos.»Salmo 34, 19
Cuando más te duele, más cerca está Dios.
«Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.»Mateo 5, 4
Jesús promete consuelo a los que lloran.
«Él sana los corazones destrozados, venda sus heridas.»Salmo 147, 3
Dios es médico del corazón.
«Enjugará las lágrimas de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto, ni dolor.»Apocalipsis 21, 4
La promesa final: un día no habrá más lágrimas.
«Al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo.»Salmo 30, 6
La tristeza no es para siempre.
«¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo.»Salmo 42, 6
Hablarle a tu propia alma con esperanza.
«Vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.»Juan 16, 20
Jesús no niega la tristeza: promete transformarla.
«Para cambiar su ceniza en corona, su luto en perfume de fiesta, su abatimiento en traje de gala.»Isaías 61, 3
Dios convierte el luto en fiesta.
«Anota en tu libro mi vida errante, recoge mis lágrimas en tu odre.»Salmo 56, 9
Ni una sola lágrima pasa desapercibida para Dios.
«Bendito sea Dios, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en cualquier tribulación nuestra.»2 Corintios 1, 3-4
Dios es el Dios de todo consuelo.
«¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta? Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.»Isaías 49, 15
El amor de Dios es más fiel que el de una madre.
«Jesús se echó a llorar.»Juan 11, 35
El versículo más corto de la Biblia: Dios también llora contigo.
«¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: salud de mi rostro, Dios mío.»Salmo 42, 12
Un versículo para repetirle a tu alma.
«Yo esperaba con ansia al Señor; él se inclinó y escuchó mi grito; me levantó de la fosa fatal, de la charca fangosa.»Salmo 40, 2-3
Dios se inclina para levantarte.
«Estoy agotado de gemir: de noche lloro sobre el lecho. El Señor ha escuchado mi súplica.»Salmo 6, 7.10
La Biblia también conoce las noches de llanto.
«No temas, que yo estoy contigo; no te angusties, que yo soy tu Dios.»Isaías 41, 10
Dios se queda contigo en la tristeza.
«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.»Mateo 11, 28
Jesús te espera con los brazos abiertos.
«Considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará.»Romanos 8, 18
Lo que viene es más grande que lo que duele.
«Yo siempre estaré contigo, tú agarras mi mano derecha.»Salmo 73, 23
Dios te coge de la mano.
«No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza.»Nehemías 8, 10
La alegría de Dios es tu fuerza.
Señor, hoy estoy triste. No te pido que me quites todo de golpe, te pido que te quedes conmigo. Tú que lloraste por tu amigo, entiendes lo que siento. Consuélame. Amén.
El Salmo 34, 19, Mateo 5, 4 y el Salmo 147, 3 son de los más consoladores.
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