«Si os indignáis, no lleguéis a pecar; que la puesta del sol no os sorprenda en vuestro enojo.»Efesios 4, 26
Enfadarse no es pecado; quedarse en el enfado, sí hace daño.
Para cuando la rabia sube. Estos versículos ayudan a respirar, a no decir lo que luego lamentarías y a buscar la paz.
«Si os indignáis, no lleguéis a pecar; que la puesta del sol no os sorprenda en vuestro enojo.»Efesios 4, 26
Enfadarse no es pecado; quedarse en el enfado, sí hace daño.
«Que cada uno sea pronto para escuchar, lento para hablar y lento para la ira, pues la ira del hombre no obra la justicia de Dios.»Santiago 1, 19-20
Tres consejos para cualquier discusión.
«La respuesta suave calma la ira, la palabra hiriente enciende la cólera.»Proverbios 15, 1
Una respuesta tranquila desarma.
«Más vale ser paciente que valiente; dominarse a sí mismo que conquistar ciudades.»Proverbios 16, 32
El autocontrol es una forma de fuerza.
«Cesa en la ira, abandona el enojo, no te exasperes, que es peor.»Salmo 37, 8
Soltar la ira es cuidarse a uno mismo.
«Dejad también vosotros todo esto: ira, cólera, maldad, maledicencia y groserías.»Colosenses 3, 8
Despojarse de lo que hace daño.
«Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.»Mateo 5, 9
Hacer la paz es cosa de hijos de Dios.
«En la medida de lo posible y en lo que dependa de vosotros, manteneos en paz con todo el mundo.»Romanos 12, 18
Haz tu parte por la paz.
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces? Jesús le contesta: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.»Mateo 18, 21-22
El perdón sin límites.
«Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.»Lucas 6, 27-28
La propuesta más radical de Jesús.
«La sensatez hace al hombre paciente; su honra es pasar por alto la ofensa.»Proverbios 19, 11
No todo merece una respuesta.
«Temblad y no pequéis; reflexionad en el silencio de vuestro lecho.»Salmo 4, 5
Antes de actuar, silencio.
«El necio da rienda suelta a su ira, el sabio la calma y la domina.»Proverbios 29, 11
La sabiduría está en calmar la ira.
«Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen.»Mateo 5, 44
Rezar por quien te ha hecho daño cambia el corazón.
«Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda maldad.»Efesios 4, 31
Soltar lo que envenena.
«El paciente derrocha prudencia, el impaciente acumula necedad.»Proverbios 14, 29
La paciencia es sabiduría.
«No te dejes vencer por el mal, antes bien vence el mal con el bien.»Romanos 12, 21
Responder al mal con bien.
«El fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí.»Gálatas 5, 22-23
El Espíritu Santo da el dominio de sí.
«El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad.»Salmo 145, 8
Dios es lento a la ira: podemos aprender de él.
«Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón.»Colosenses 3, 15
Pedir que la paz mande en el corazón.
Señor, estoy enfadado. Calma mi corazón antes de que hable. Ayúdame a ser lento para la ira y rápido para escuchar, y dame la paz que solo tú das. Amén.
Que no es pecado enfadarse, pero sí dejarse llevar por la ira (Efesios 4, 26; Santiago 1, 19-20).
Cuéntale a Dios lo que sientes con sinceridad, respira y pide la gracia de no responder con rabia.
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