«No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?»Isaías 43, 18-19
Dios prepara algo nuevo para ti.
Una ruptura duele de verdad. Estos versículos acompañan el duelo del corazón y ayudan a mirar hacia delante con esperanza.
«No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?»Isaías 43, 18-19
Dios prepara algo nuevo para ti.
«Aunque se consuman mi corazón y mi carne, Dios es la roca de mi corazón y mi lote perpetuo.»Salmo 73, 26
Cuando el corazón se rompe, Dios sigue firme.
«Olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta.»Filipenses 3, 13-14
Mirar hacia delante también es un acto de fe.
«Con amor eterno te amé, por eso prolongué mi misericordia para contigo.»Jeremías 31, 3
Hay un amor que no se rompe nunca.
«Aunque se retiren los montes y vacilen las colinas, no se retirará de ti mi misericordia.»Isaías 54, 10
El amor de Dios no se va.
«Si mi padre y mi madre me abandonan, el Señor me recogerá.»Salmo 27, 10
Aunque otros se vayan, Dios se queda.
«Todo tiene su momento: tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de hacer duelo y tiempo de bailar.»Eclesiastés 3, 1.4
Es normal necesitar tiempo para llorar.
«Que la esperanza os tenga alegres; manteneos firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración.»Romanos 12, 12
Tres consejos para atravesar el dolor.
«Pueblo suyo, confiad en él, desahogad ante él vuestro corazón, que Dios es nuestro refugio.»Salmo 62, 9
Puedes desahogarte con Dios sin filtros.
«El Dios de toda gracia os restablecerá, os afianzará, os robustecerá y os consolidará.»1 Pedro 5, 10
Dios reconstruye lo que se ha roto.
«Desterrad de vosotros la amargura, la ira y los enfados. Sed buenos y compasivos unos con otros, perdonándoos mutuamente.»Efesios 4, 31-32
Soltar la amargura libera.
«Yo, el Señor, tu Dios, te tomo de la mano derecha y te digo: «No temas, yo mismo te auxilio».»Isaías 41, 13
Dios te coge de la mano para seguir.
«Él sana los corazones destrozados, venda sus heridas.»Salmo 147, 3
Dios venda las heridas del corazón.
«El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos.»Salmo 34, 19
Dios está cerca de ti ahora.
«Sé muy bien lo que pienso hacer con vosotros: designios de paz y no de aflicción, daros un futuro y una esperanza.»Jeremías 29, 11
Hay futuro después de esto.
«La misericordia del Señor no termina y no se acaba su compasión: se renuevan cada mañana.»Lamentaciones 3, 22-23
Cada mañana es un nuevo comienzo.
«Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo.»2 Corintios 5, 17
Puedes empezar de nuevo.
«Cambiaste mi luto en danzas, me desataste el sayal y me has vestido de fiesta.»Salmo 30, 12
El duelo no es para siempre.
«Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, para curar los corazones desgarrados.»Isaías 61, 1
Jesús vino también para los corazones rotos.
«Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien.»Romanos 8, 28
Incluso esto puede convertirse en bien.
Señor, me duele esta ruptura. Sana mi corazón a tu ritmo, quita el rencor que me roba la paz y ayúdame a mirar hacia delante. Sé que no me dejas solo. Amén.
Que Dios está cerca de los que tienen el corazón roto y que puede hacer algo nuevo (Isaías 43, 18-19).
Con sinceridad: cuéntale a Dios lo que sientes, pide sanación y, cuando puedas, pide la gracia de perdonar.
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